Hay que aprender a soltar...
A medida que pasa el tiempo mas segura estoy de lo importante que es aprender a soltar lo que nos hace daño, soltar lo que ya esta muerto, en conclusion soltar lo que ya se ha ido, muchas veces por necedad o capricho, necesidad de no sentirce solo, llamese de cualquier forma nos aferramos a las personas, sin darnos cuenta que ellas al igual que nosotros estamos de paso, en un mundo que se esfuma a diario.
Es como quien escala una montaña, todos saben lo peligroso que esto representa por los multiples peligros que se pueden dar en el ascenso o descenso cualquiera de los dos es igual de peligroso y encuentra a su paso compañeros de ruta, algunos se quedan en el camino pero a otros simplemente no los dejamos ir, apretamos el puño y sostenemos su mano evitando su caída, evitando que se alejen de nuestra vida y en ese intento por sostenerlo el dolor por el peso hace que nuestro cuerpo se canse y sufra dolores derivados del esfuerzo realizado, sabemos en el fondo que no podremos, no debemos sostenerlos para siempre, pues de hacerlo perderíamos tiempo, dejaríamos de ascender por estancarnos en un solo lugar "nuestro pasado"... que tan duro es soltar aquello que queremos, que tan duro es entender que por mas que queramos es su destino algunas veces tan maldito destino el que nos obliga a soltar el puño que sostiene aquello que tanto amamos, es una decisión difícil, mas no imposible si se cuenta con la voluntad y el amor propio para hacerlo, soltar el puño es dejar ir lo que ya no nos hace feliz, por el contrario para ese entonces es mas el daño ocasionado.
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